Buscando a Cristo en tu corazón

2 de Marzo, 2010  
Sección: Devocionales

Cantares 3:1 – “Lo busqué y no lo hallé…”

Dime dónde perdiste a Cristo?…

¿Lo persiste en tu cámara secreta por descuidarla oración? Si es así, allí debes buscar y hallarlo. ¿Lo perdiste a causa de pecado? Entonces solamente lo hallarás abandonando le mal y tratando de mortificar, con la ayuda del Espíritu Santo, los miembros en los cuales reside el pecado.

¿Lo perdiste por ser negligente en el estudio de la Escritura? Entonces debes buscarlo allí. Dice un proverbio: “Busca la cosa perdida en le lugar donde se te cayó, pues allí está.” Así, pues, busca a Cristo en donde lo perdiste, pues ÉL no se fue.
Pero retroceder en busca de Cristo es pesada labor. Resulta más fácil andar veinte kilómetros hacia delante, que desandar uno en busca del testimonio perdido. Procura, por tanto, al hallar al maestro, estar estrechamente unido a Él. Pero ¿cómo es que lo has perdido? Nadie hubiese pensado que te separarías de tan precioso amigo, cuya presencia es tan dulce, cuyas palabras son tan consoladoras y cuya compañía es tán querida. ¿Cómo es que no miraste continuamente por temor a perderlo de vista? Sin embargo, ya q lo dejaste ir, es una bendición que ahora los estés buscando, aunque digas tristemente: “Si supiera dónde hallarlo!”.

Continúa buscándolo, pues es peligroso estar son le Señor. Sin Cristo eres igual a una oveja sin pastor; a un árbol sin agua. Búscalo con corazón integro y lo encontrarás…

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¿Dios nos habla todavía?

19 de Febrero, 2010  
Sección: Devocionales

Un joven había estado en el estudio bíblico del miércoles a la noche.
El pastor había hablado de escuchar y obedecer la voz del Señor. El
joven no pudo evitar pensar, ¿Dios habla con la gente hoy?

Después del servicio, salió con unos amigos a tomar un café y
comentaron el mensaje.
Varios contaron cómo Dios los había guiado en diversas
oportunidades.
Ya eran las 10 de la noche cuando el joven emprendió el regreso hacia
su casa. Sentado en el auto comenzó a orar: “Dios, si todavía hablas
con la gente… por favor hablame a mí. Yo te voy a escuchar. Voy a
hacer todo lo que pueda por obedecerte.”

Mientras manejaba por la calle principal de su ciudad, tuvo un
pensamiento extraño: parar y comprar un litro de leche. Sacudió la
cabeza y dijo en voz alta “¿Dios, eres tu?”
Como no obtuvo respuesta, siguió camino hacia su casa. Pero,
nuevamente el pensamiento: “comprá un litro de leche”. El joven
recordó como el pequeño Samuel no reconocía la voz del Señor y
acudía a pedirle ayuda a Elí. “Esta bien, Dios, en caso de que seas
vos, voy a comprar la leche.” No parecía una prueba muy difícil de
obediencia. La leche siempre es útil. Se detuvo, compró el litro de
lech y siguió camino hacia su casa.

Cuando estaba por pasar la calle 7, sintió de nuevo el impulso,
“Doblá en esta esquina.”
“Esto es una locura”, pensó y pasó de largo la intersección. De
nuevo, tuvo la sensación de que debía haber doblado en la calle 7.
Así que en la siguiente intersección dobló y volvió hacia la calle
7. Medio en broma dijo en voz alta, ” OK Dios, así lo haré “.

Anduvo por varias cuadras, cuando de repente sintió que tenía que
parar. Estacionó y miró a su alrededor. Estaba en una zona
semi-comercial de la ciudad. No era de las mejores, pero tampoco era
lo peor. Los negocios estaban cerrados y la mayoría de las casas
estaban oscuras, como si sus habitantes ya se hubieran ido a dormir.
Otra vez sintió algo, “Andá y dale la leche a la gente de la casa
de enfrente. El joven miró la casa. Estaba oscura y daba la impresión
de que la gente se había ido o estaba durmiendo. Empezó a abrir la
puerta y se volvió a sentar en el auto. “Dios, esto es una locura.
Esa gente debe de estar durmiendo y si los despierto se van a enojar
y yo voy a quedar como un estúpido ”

Nuevamente sintió que debía ir y darles la leche. Finalmente, abrió
la puerta del auto y dijo “Está bien, Dios, si eres tu, voy a ir y
les voy a dar la leche. Si quieres que quede como un loco, está
bien. Quiero ser obediente. Supongo que eso servirá de algo pero si
no me contestan rápido, me voy.” Cruzó la calle y tocó el timbre. Se
escuchaban ruidos que venían desde adentro. Un hombre gritó: “¿Quién
es? ¿Qué quiere?” Y la puerta se abrió antes de que el joven pudiera
salir disparando. El hombre que abrió tenía jeans y una remera.
Parecía que recién se había levantado de la cama. Tenía una mirada
extraña y no parecía muy contento de ver a un extraño parado en la
puerta de su casa. “¿Qué quiere?” le preguntó

El joven sacó la botella de leche y dijo, “Aquí tiene, esto es para
usted.”
El hombre tomó la leche y corrió por el pasillo hacia adentro
hablando en español. Luego vio pasar a una mujer llevando la leche a
la cocina. El hombre la seguía cargando un bebé en bazos. El bebé
lloraba. El hombre tenía los ojos llenos de lágrimas y le dijo casi
llorando: “Estábamos orando. Tuvimos que pagar muchas cuentas este
mes y nos quedamos sin dinero. No teníamos leche para nuestro bebé
. Le estabamos pidiendo a Dios que nos muestre como conseguir leche”.

La esposa desde la cocina gritó: “Le pedimos que mandara a un ángel
con un poco de leche. ¿Es usted un ángel?

El joven buscó su billetera, sacó toda la plata que tenía y la puso
en la mano del hombre. Dio media vuelta y volvió a su auto. Las
lágrimas corrían por su rostro. Se dio cuenta de que Dios todavía
contesta nuestras oraciones.
Esto es simplemente una prueba…

Antonio González

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¿Cómo tener una vida productiva?

8 de Febrero, 2010  
Sección: Devocionales

¿Cómo tener una vida productiva? Creo que todos deseamos ser personas de éxito. En el libro de Juan encontramos un relato de Jesús sobre la vid
verdadera, en el cual el labrador (dueño de la viña) es Dios, Jesús es la
vid (tronco) y nosotros las ramas o pámpanos.

En la vida podemos ser tres tipos diferentes de ramas:

1. Rama sin fruto: una vida vacía, sin comunión íntima con Jesús, sin
sueños, en conclusión sos alguien que “solo existe”. La palabra de Dios
dice que esta rama se seca, se corta y sirve como leña para el fuego. Me
atrevería a decir que si tu vida está así “estás en el horno” y HOY es el
momento de cambiar, el mañana es muy tarde.

2. Rama con fruto silvestre: esto no lo encontramos en Juan, pero me
remito a Isaías 5:1-7 donde Israel era esta vid con fruto agrio. Muchas
veces nuestras vidas huelen mal, hay pecado y cosas que no están bien, por lo tanto esa rama produce un fruto que no sirve, no es verdadero. Si estás atravesando un tiempo así dejate “podar” por Dios para que tu fruto sea real.

3. Rama con fruto: esta es la que llamo una vida productiva… vemos
cuatro condiciones esenciales:

1. Nuestro fruto debe ser la semejanza con Cristo, si leemos Gálatas
5:22-23
vamos a encontrar todas las caracteristicas y cualidades de un
verdadera hijo de Dios, el fruto del espíritu es amor, alegría, paz,
paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio.
Leemos el fruto y no los frutos, porque es uno, todos se deben demostrar
en tu vida.

2. Nuestras ramas deben ser podadas constantemente, eso quiere decir que debemos ser obedientes a nuestro Dios y aceptar las correciones y
disciplina que recibimos, Hebreos 8 habla bien claro que si tus padres o
tutores te disciplinan porque te aman y quieren lo mejor para vos, cuanto
más nuestro Dios nos ama y quiere que tengas una vida productiva. Deja que Él te limpie y quite todas las cosas que están mal para que ese fruto no
se pudra.

3. Debemos permanecer unidos al tronco que es Jesús, esto es no es algo
superficial, sino que debe ser íntima la comunión con Él para que no haya
nada que te separe. Su palabra dice que pidas todo lo que quieras que Él
te va a responder, pero hay una condición: debemos permanecer unidos a
Cristo.

4. La manera de glorificar a Dios y mostrar que realmente somos sus hijos
es llevando mucho fruto.

Nunca es tarde para cambiar, no importa en la situación que estés en este
momento, Jesús es el único que puede darte vida.

Si tenés alguna inquietud, duda, problema y necesitás ayuda, o simplemente querés comentar algo hacelo a valientesdematheu@gmail.com
Matias Cobo, (Bajista de Crey)
VALIENTES
CCM MATHEU

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Protector y libertador divino II

28 de Enero, 2010  
Sección: Devocionales

“Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en Él confiaré; mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.” Salmo 18:2

David utiliza dentro del versículo una serie de metáforas para iluminar las experiencias que tenía respecto del amparo de su Dios. Es como si reviviera sus tiempos de huidas y escapatorias, y recordara específicamente cómo había hallado escondedero en Yahvé. Las figuras que usa y sus implicancias son las siguientes:

a) ROCA: en Dios él había hallado un firme fundamento. En Él, David encontraba ese peñasco áspero que era inexpugnable e inconquistable para los enemigos. Allí se ocultaba seguro.

b) CASTILLO Y FORTALEZA: Dios era esa “torre de salvación” en la que en todo momento de peligro se había refugiado. David podía “entrar” ( a la presencia de Yahvé) y sentirse a salvo, ya que en ese “sitio inabordable” nadie podía acecharlo.

guerrero-con-escudoc) ESCUDO: Yahvé había sido para el salmista defensa, protección y amparo. David sentía que de su comunión con Dios venía ese gran poder que lo salvaba y lo libraba del hombre violento.

d) REFUGIO: El Señor había sido para él como la cueva de Adulam. En su situación de marginado y perseguido, había hallado asilo y cobijo en su presencia.

Estimado lector, en medio de tus conflictos, ¿estás buscando ese sitio seguro que te ofrece la comunión con tu Dios?¿Buscas estar muy cerca de Él, para que sea tu protección y tu torre de salvación?¿ Es Él tu lugar de refugio y cobijo?

ORACIÓN: que siempre pueda encontrar en ti esa roca en donde afirmar mi fe y mi confianza. Gracias porque tú eres mi fortaleza y mi refugio. Sé tú un escudo que me defienda de toda asechanza del maligno.

Nora Broda de Schneir,  Pastora, iglesia bautista de San Isidro.
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Que la casa esté en Orden!

12 de Enero, 2010  
Sección: Devocionales

Daniel 10:19 “Muy amado, no temas, la paz sea contigo, ESFUERZATE Y ALIENTATE”.

Muchas veces llego de trabajar a casa y me encuentro con que una bomba explotó dentro de ella.

Ropa, libros, platos por todos lados, mis mascotas que se quedaron adentro destrozaron el tacho de basura, por lo cual todo el piso se hace un mar de suciedad imposible de caminarlo.

En fin, el desorden es quien tiene todo el control de la situación, incluso muchas veces hasta de mi misma, porque al ver tal desastre, sumado al cansancio de todo el día, mis ganas de poner manos a la obra se anulan y es cuando le sedo el control a la crisis. Si todos los días me pasara lo mismo, imaginate que en un momento dado de la semana no podría entrar a mi casa. Aún así en ocasiones me dejo estar y me tiro en los brazos de la flojera.

casa-desordenada

Que dejada!! Pensaba uno de esos días, mientras a pesar del calor y cansancio me puse a limpiar, al mismo tiempo que me repetía a mi misma, hay que hacer lo que se tiene que hacer, sino no se puede vivir en este lugar. Era mi porrista en ese mismo momento, hablando sola, dándome ánimos y a la vez sintiéndome con mas ganas de terminar las tareas del hogar conforme veía que todo se iba ordenando.

Muchas veces estamos agotados de pelear las batallas de la vida espiritual y cuando queremos tomarnos un tiempo para descansar nos damos cuenta de que dejamos estar muchas cosas en nuestro corazón. Verdaderamente no tenemos ni ganas de dar una pelea mas, estamos abatidos hasta el polvo. ¿De dónde sacamos fuerzas para continuar? Querés orar pero no tenés ganas. De leer La Biblia ni hablar, tus ojos se cierran apenas empezás cada oración. La crisis va tomando el control y vos… vos te dejás estar…

Un buen día te das cuenta que estuviste tanto tiempo sin limpiar que no podés entrar. Peor!! Viene a visitarte el Espiritu de Dios y tenes todo hecho un asco!!!

Como cristianos tambien es así: “hay que hacer lo que hay q hacer y no dejarse estar” porque sino la mugre te tapa…

Gracias a Dios, El tiene el mejor servicio de limpieza y llegan a sacar la suciedad mejor que cualquier producto hecho por el hombre. Ademas tiene su Palabra para darte ánimo y una legión de ángeles que son mejor que toda la inchada de la mitad mas uno.

A veces no hay ánimo, solo caos, pero a medida que le hechas mano al asunto, te das cuenta que todo va rindiendo fruto y entonces sí, te das cuenta que valía la pena esforzarse y alentarse.

No esperes más, ponete a limpiar ya, si no tenés fuerza, hacete unas rimas con la palabra de Dios que tenés letra para muchas batallas!!! Nunca sabes si hoy puede visitarte el Espiritu de Dios, mejor tener la casa en orden!!!

Animo!!! Dios esta con vos!!!!

-SalYDa-

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Clamor que produce salvación II

31 de Diciembre, 2009  
Sección: Devocionales


“Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos” Salmo 18:3

El salmista se vuelve de su propia preocupación y, en medio de su determinación de invocar el nombre de Yahvé, declara que solo Él es digno de ser alabado. David conocía muy bien lo que significaba la alabanza, y en este salmo la usa en respuesta a las situaciones de maldad que lo estaban confrontando. Él era consciente de que toda turbación desaparecería ante la exaltación sincera a su Dios.

David estuvo determinado a orar tanto como a alabar. Fueron actos de su voluntad, no meras palabras. Hubo clamor y reconocimiento. Con estos dos elementos, el salmista supo centrar la atención sobre Dios, digno merecedor de ser glorificado. Quizás las circunstancias externas no cambiaron y David siguió siendo un fugitivo por un tiempo más, pero lo que marcó la diferencia en su corazón fue saber que con su alabanza, la poderosa presencia de Dios establecía un trono desde donde ejercía dominio y control. Rey y Señor siempre, Dios conoce el corazón de los hombres. Delante de su presencia no hay engaños. Él reconoce las acciones de los malvados, ninguno de ellos quedará sin su paga. Tarde o temprano, la mano suya se extiende en salvación de su ungido.

David supo humillarse y despojarse de toda aspiración de gloria y poder personal. Se adelantó a los adoradores de Apocalipsis 4:11: “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder”. Fue sumiso en todo hacia aquel que estaba en el trono. Es evidente que no podemos adorar a menos que haya una total entrega de nuestro corazón, como la tuvo David.

Querido lector, la alabanza es un remedio infalible para combatir las preocupaciones , los temores y las presiones de la vida cotidiana. Busca adorarle para establecer una relación cada vez más fuerte con Él. Recuerda que la alabanza traerá su dominio a todas las áreas de tu vida.

ORACIÓN: Que toda perturbación en mi vida desaparezca en el poder de tu alabanza.

Nora Broda de Schneir,  Pastora, iglesia bautista de San Isidro.
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Emanuel, Dios con nosotros

24 de Diciembre, 2009  
Sección: Devocionales

“Será llamado Emanuel… Dios con nosotros” Mateo 1:23

“Príncipe de Paz” Isaías 9:6

Hace algunos años se publicó una postal de navidad que me llamó la atención. dicha postal se titulaba “Si Cristo no hubiese venido” Tenía su fundamento en las palabras de nuestro Salvador “Si yo no hubiese venido”. La postal representaba a un pastor evangélico que en la mañana de Navidad se había quedado dormido en su despacho y soñaba en un mundo en que Jesús nunca había venido.

En su sueño, creía que estaba en su casa y no podía ver los adornos y luces que en la festividad los niños colocaban en su escritorio, ni las campanitas de Navidad, ni las coronas de acebo, ni jesús para consolar, alegrar y salvar. Salió por las calles y no encontró iglesias con su aspirales señalando hacia el cielo. Volvió a su casa, se sentó en su biblioteca, pero todos los libros que hablaban del Maestro habían desaparecido.

(…) Luego debió ir a consolar una mujer enferma, pero cuando abrió su Biblia, ella terminaba en Malaquías. No había esperanza, ni salvación, no había palabra de resurrección postrera…

Finalmente se dio cuenta que “Él no había venido” y comenzó a llorar amargamente en su apesadumbrado sueño.

De repente despertó y un gran grito de gozo y alabanza salió de sus labios cuando oyó cantar al coro de la iglesia que estaba junto a su casa:


“Venid fieles todos, a Belén marchemos

de gozo triunfantes y llenos de amor.

Y al Rey de los cielos, humilde veremos

Venid y adoremos a Cristo el Señor”

¡Qué grandiosa noticias! cuántas veces dejamos de percatarnos de lo importante que es que Jesús haya nacido para nosotros, nuestra relación con Dios, la vida, la muerte, todo cambió por su entrega a la humanidad. Alegrémonos y gocémonos hoy porque “El ha venido”. Y recordemos la anunciación del ángel: “He aquí os traigo nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo, que os ha nacido hoy en la ciudad de David, un Salvador que es Cristo el Señor” (Lucas 2:10-11)

Hay muchas personas que viven como en el sueño del pastor, que viven sin esta Verdad, sin Jesús en sus vidas; hay muchos otros que viven en lugares donde se lo desconoce totalmente. Muchos aun hoy carecen de un bendito día de Nav idad. Pidamos a Dios poder ser como los ángeles, y anunciar hasta los confines de la Tierra que Jesús nació para todo el pueblo, para todas las Naciones, para toda la Humanidad.

El banquete de Navidad, es conocer a la Razón por la que ella se celebra, a Cristo.

“¡Id, comed carnes gordas y bebed vinos sabrosos, y ENVIAD PORCIONES A AQUELLOS PARA QUIENES NADIE HA HECHO PROVISIÓN!” Nehemías 8:10

(Adaptado de Manantiales en el desierto, de Mrs. Chas E. Cowman)

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Clamor que produce salvación I

20 de Diciembre, 2009  
Sección: Devocionales

“Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos” salmo 18:3

David está siendo perseguido. Su vida está en peligro. el miedo se ha apoderado de él. En ese momento de máxima tensión, determina invocar a Yahvé. Esta palabra se traduce como “llamar por nombre”, pero se puede usar en variedad de aplicaciones: gritar, clamar, nombrar, pregonar, proclamar, publicar, entre otras. Todos estos términos refuerzan la idea de no quedarse callado frente a las vicisitudes de la vida. El camino que escoge el salmista es este: el clamor, el grito, el llamar por su nombre al Dios de pactos para que Él intervenga en su situación. Pero David no se queda allí. Lleno de esperanza, alabanza y entusiasmo proclama que, al hacer esto, será salvo de sus enemigos. Dios actuaría en su favor.

La Biblia en paráfrasis traduce este texto así: “Basta que clame a Él, para ser librado de todos mis enemigos.” Y la Versión Popular dice: “Cuando te llamo, me salvas de mis enemigos”. Esto manifiesta que frente a cualquier situación de presión que se viva, hay que remitírsela a Dios inmediatamente en oración y clamor. Y en este grito desde el corazón, Él oirá y ayudará haciendo alejar a los enemigos. ¡Alabado sea el Señor!

Querido lector, ¿qué haces cuando te encuentras en circunstancias difíciles? ¿Callas o clamas? Tu propia realidad, ¿te hace gritar, como David, clamando al cielo? Dios está esperando que invoques su nombre para librarte de todos tus adversarios.

ORACIÓN: Escucha, Señor, mi clamor y acepta mi oración. Hazme confiar en que tú me responderás viniendo en mi auxilio.

Nora Broda de Schneir,  Pastora, iglesia bautista de San Isidro.
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Protector y libertador divino

4 de Diciembre, 2009  
Sección: Devocionales

“Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en Él confiaré; mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.” Salmo 18:2

Después de una frase inicial de amor entrañable, el salmista comienza a detallar una sucesión acumulativa de títulos divinos. Yahvé es para David, además de fuerza, libertador, protector y salvador fuerte. Esta última expresión es literalmente “cuerno de mi salvación”. No se trata de los cuernos del altar que ofrecían asilo jurídico al que se acogía a ellos (ver 1 Reyes 1:50), sino de una metáfora usada en la literatura de Oriente Antiguo, donde el “cuerno” representa la máxima defensa potente en la lucha más brava.

David, en el salmo 27:1, expresa este concepto de la supremacía salvadora de Yahvé: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?” ¡Qué confianza comunican estas palabras! El salmista confía en la protección y la liberación divina. Yahvé era un Dios que no solo lo guiaba sino que también lo defendía. Esta relación íntima entre David y Yahvé se hace evidente en las veces que repite la palabra mío, mía y mi. Tiene la certeza de que Dios se ha vinculado con él de manera personal, para defenderlo. Y así, aunque llovieran flechas de todo los flancos, aunque hubiera violencia e injusticia, él encuentra refugio en su Señor, en el único que permanece cuando todo parece venirse abajo.

Estimado lector, ¿te sientes seguro en Dios? ¿Ves su mano defendiéndote en las luchas más intensas que atraviesas? ¿estás confiando plenamente en Él, sintiéndolo como personal posesión tuya? ¿Es Él tu Salvador? A pesar de los peligros que te puedan acechar, ¿ te sientes seguro en aquel que es más poderoso que cualquiera de tus enemigos? ¿Dejas que Dios se haga cargo de tus temores más profundos?

ORACIÓN: Señor, ayúdame a recurrir a tí en tiempos difíciles. Dame una confianza plena en tu obra de protección y liberación hacia mi vida. Te entrego todos mis temores ya que tú eres el único que puede salvarme.

Nora Broda de Schneir,  Pastora, Iglesia Bautista de San Isidro.
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El amor a Dios como prioridad

25 de Noviembre, 2009  
Sección: Devocionales

“Te amo, oh Jehová, fortaleza mía” Salmo 18:1

En este versículo está comprendido el móvil de la vida de David, el amor a Dios. Este fue el motor impulsor de su multifacética tarea: líder, guerrero, compositor y rey. Se destacó por ser una persona brillante,  “un hombre”, como dice la Palabra, “conforme al corazón de Dios”. Quizás el secreto consistió en que se ocupó de que sea prioritario en su vida buscar a Yahvé. Sabía que si era hallado fiel en esto, todo lo demás vendría por añadidura. La pasión por su Rey y la comunicación espiritual íntima con Él era lo que consumía su corazón. Su gran anhelo era el de adorar genuinamente a Dios. Y así se preocupaba de buscarlo y adorarlo cada día de su vida.

Es interesante la traducción de la Nueva Versión Internacional: “¡Cuánto te amo, Señor, fuerza mía!”. La palabra que, en hebreo, David usa para te amo es poco común. Los términos más afines al castellano serían mimaracariciar. Y un derivado de esta interpretación representa a una madre embarazada que pasa sus manos suavemente por su vientre portador de vida. ¿Podemos imaginar a David proyectándose hacia Dios en una adoración suave y mimosa? ¿Podemos percibir, en el Espíritu, esa caricia entregada al creador de vida por excelencia? Y ¡qué contraste pasar de la delicadeza a la fuerza! es que en ese tiempo emocional tan intenso, David encontraba en Dios la fuente de su fortaleza. Y todo ese matiz apasionado se transformaba en lo que lo impulsaba a seguir adelante con vigor, más allá de toda circunstancia adversa.

Querido lector, ¿has medido el nivel del amor a Dios en tu corazón? ¿Has hallado que ya estaba en señal de alarma por descuido de la comunión y la genuina alabanza a tu Señor? Si anhelas y buscas estos componentes primordiales, todo lo demás se ubicará en el sitio correspondiente.

ORACIÓN: Gracias, Señor, porque tu amor me da nuevas fuerzas. Que pueda brindarte una “caricia” en adoración cada día.

Nora Broda de Schneir, Pastora, iglesia bautista de San Isidro.

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