Clamor que produce salvación II
31 de diciembre, 2009
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Sección: Devocionales
“Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos” Salmo 18:3
El salmista se vuelve de su propia preocupación y, en medio de su determinación de invocar el nombre de Yahvé, declara que solo Él es digno de ser alabado. David conocía muy bien lo que significaba la alabanza, y en este salmo la usa en respuesta a las situaciones de maldad que lo estaban confrontando. Él era consciente de que toda turbación desaparecería ante la exaltación sincera a su Dios.
David estuvo determinado a orar tanto como a alabar. Fueron actos de su voluntad, no meras palabras. Hubo clamor y reconocimiento. Con estos dos elementos, el salmista supo centrar la atención sobre Dios, digno merecedor de ser glorificado. Quizás las circunstancias externas no cambiaron y David siguió siendo un fugitivo por un tiempo más, pero lo que marcó la diferencia en su corazón fue saber que con su alabanza, la poderosa presencia de Dios establecía un trono desde donde ejercía dominio y control. Rey y Señor siempre, Dios conoce el corazón de los hombres. Delante de su presencia no hay engaños. Él reconoce las acciones de los malvados, ninguno de ellos quedará sin su paga. Tarde o temprano, la mano suya se extiende en salvación de su ungido.
David supo humillarse y despojarse de toda aspiración de gloria y poder personal. Se adelantó a los adoradores de Apocalipsis 4:11: “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder”. Fue sumiso en todo hacia aquel que estaba en el trono. Es evidente que no podemos adorar a menos que haya una total entrega de nuestro corazón, como la tuvo David.
Querido lector, la alabanza es un remedio infalible para combatir las preocupaciones , los temores y las presiones de la vida cotidiana. Busca adorarle para establecer una relación cada vez más fuerte con Él. Recuerda que la alabanza traerá su dominio a todas las áreas de tu vida.
ORACIÓN: Que toda perturbación en mi vida desaparezca en el poder de tu alabanza.
Nora Broda de Schneir, Pastora, Iglesia Bautista de San Isidro.
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