Lluvia De Maldiciones

“Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio.”  – Joel 2:23

 

lluvia de maldiciones temprana y tardiaLa Palabra de Dios nos dice que la lluvia cae sobre justos e injustos. Sin embargo, así como en la Biblia la lluvia representa la bendición de Dios, el Señor manda lluvias tempranas y tardías para con los que le agradan y retiene la lluvia para los desobedientes. O, viéndolo de otra manera, Dios siempre está enviando una lluvia de bendiciones, pero el paraguas de orgullo del incrédulo evita que puedan ser recibidas. Es ahí cuando experimentamos la lluvia de maldiciones, cuando no vivimos una vida de obediencia.

Ahora; que quede claro: no todo lo que te pasa en la vida es por desobediencia. Claramente hay veces que las cosas malas simplemente pasan y no hay que perseguirse o sentirse culpable por eso, pero sí Dios atrasa o no libera las bendiciones que tiene para tu vida básicamente por tu desobediencia, y esa desobediencia, de esa lluvia temprana y tardía de bendiciones, se transforma en una lluvia de maldiciones.

La lluvia es una de las grandes bendiciones de Dios. Tan sólo imagina a un agricultor del Medio Oriente, lejos de cualquier lago o arroyo. Unos pocos pozos mantienen a toda la familia y a sus animales con el agua necesaria. Pero si queremos que los cultivos crezcan, necesitamos que el agua venga de otra fuente.

Todos sabemos que el agua no sale del hermoso cielo azul. El agua tendrá que ser llevada al cielo del mar Mediterráneo a través de un largo viaje de varios cientos de kilómetros, y luego derramado del cielo sobre los campos. El agua tendrá que ser llevada al cielo del mar Mediterráneo, en un largo viaje de varios cientos de millas y luego ser derramado del cielo sobre los campos. ¿Llevada? ¿Cuánto pesa? Bueno, si un centimetro de lluvia cae sobre un kilómetro cuadrado de tierra de cultivo durante la noche, serían alrededor de 800 millones de litros de agua. ¡Eso sí que es algo pesado!

Entonces, ¿cómo sube al cielo y permanece allí si es tan pesado? Sube por evaporación. Esto significa que el agua cambia su estado líquido por un tiempo para lograr subir y después bajar gracias al proceso de condensación; y para no matar los cultivos, la sal que tiene el mar es extraída y el agua de forma inteligente es vertida sobre la tierra de a pequeñas gotas para no aplastar la cosecha.

Así como de una forma asombrosa el Señor nos manda la lluvia, hoy nos quiere dar muchas otras bendiciones, gracia y misericordia que fluyen libremente sobre nosotros para saciar nuestras almas. Dios no quiere una lluvia de maldiciones, sino de bendiciones. Tenemos que negarnos a bloquear el flujo de su refrescante lluvia sobrenatural por olvidar de serle agradecido por todo lo que ya hizo por nosotros y estar confiando sólo en nuestra propia prudencia. El momento en que sentimos que tenemos el día en nuestras manos y bajo nuestro control, hemos abierto el paraguas de orgullo y no vamos a experimentar el remojo de nuestras almas con la lluvia del cielo.

musica ad