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Buscando la dignidad laboral                

31 de agosto, 2010                            
Sección: El Mero Fondo

El trabajo es un bien preciado. La ausencia del mismo suele generar tensiones en lo
personal y lo familiar.
La industrialización, la informática y las comunicaciones, trajeron consigo el progreso
y la aceleración de los procesos productivos y de comercialización.

Sin embargo, todo este progreso ha dañado la ocupación de la mano de obra, dado que
muchas tareas que se hacían a mano ahora se hacen a través de maquinarias sofisticadas.
Pero esto se agrava, al exigir que una misma persona haga el trabajo de dos o tres,
aumentando la jornada laboral a 10 o 12 hs. como mínimo, incluso sábados y domingos.

El progreso, de acuerdo a especialistas en el tema, debería haber traído aparejado la
disminución de la jornada laboral, no el aumento de la misma. Esto quita empleo.
¿Por qué pasa èsto? Porque los empresarios, en lugar de generar horarios rotativos de
trabajo, aumentando el personal, buscan aumentar sus ganancias sobrexigiendo a un número
reducido de empleados.

Las Empresas que cubren servicios masivos, en su momento, fueron generadoras de empleo,
con horarios rotativos y sueldos dignos, además de obras sociales sólidas. De alguna
manera, había una justa distribución de las riquezas. Lo recaudado no iba sólo a manos
de unos pocos empresarios.
Sin embargo, estas empresas redujeron su personal, enviando sus ganancias al exterior. A
todo lo comentado se suma el aumento de la jornada laboral, la reducción de sueldos, el
daño a las obras sociales y la amenaza permanente de posibles despidos.

Al leer con atención la Biblia hallamos claras advertencias contra aquellos que se
abusan de sus empleados. Dice en Deuteronomio 24.14-15: No explotarás al jornalero
pobre y necesitado, ya sea de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra
dentro de tus ciudades. En su día le darás su jornal y no se pondrá el sol sin dárselo;
pues es pobre y con él sustenta su vida. Así no clamará contra ti a Dios y no serás
responsable de pecado .Cuando encontramos una advertencia de este tipo es porque ha
habido algún tipo de abuso, por lo cual Dios exhorta a tratar con dignidad a los
empleados, reconociendo su trabajo y pago en término.

Sorprende la cantidad de empresas que han quebrado. Pero no es de extrañar que muchas de
estas empresas han sido injustas con sus empleados  a los cuales les retenían sus
sueldos. Sin embargo, nada de esto le es extraño a Dios. En Santiago 5.4 queda claro que
Dios condena la actitud injusta de aquellos que se abusan de sus empleados. Dice en
Santiago 5.4: El jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por
engaño no les ha sido pagado por vosotros clama y los clamores de los que habían segado
han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos. Dios escucha las oraciones de sus
hijos poniendo un límite al mal. Trayendo esperanza sobre aquellos que tratan con
dignidad a sus empleados.

El trabajo puede traer satisfacciones. El propósito de Dios es que el ser humano trabaje
con alegría. Aquellos que hacen del lugar de trabajo una oportunidad para oprimir están
yendo en contra de los propósitos de Dios. Dice en Eclesiastés 3.22: Así, pues, he
visto que no hay cosa mejor para el hombre que alegrarse en su trabajo, porque esa es su
recompensa.

El trabajo puede ser una ocasión de bienestar. Aquellos que han podido progresar
económicamente pueden hacer de la labor cotidiana algo soportable y reconfortante. En
este sentido, leemos en Eclesiastés 5.18-19: He aquí, pues, el bien que he visto: que
lo bueno es comer y beber y gozar de los frutos de todo el trabajo con que uno se
fatiga debajo del sol todos los días de la vida que Dios le ha dado, porque esa es su
recompensa. Asimismo, a todo hombre a quien Dios da bienes y riquezas, le da también
facultad para que coma de ellas, tome su parte y goce de su trabajo. Esto es don de
Dios.

Sin embargo, Dios condena la conducta abusiva de aquellos que oprimen al pobre. El
profeta Amós llama vacas a las mujeres de la región de Bazán, que comían sacando
provecho de sus empleados. Dice en Amós 4.1-3: Oíd esta palabra, vacas de Basán, que
estáis en el monte de Samaria, que oprimís a los pobres y quebrantáis a los
menesterosos, que decís a vuestros señores: «Traed de beber».
Tu Dios, el Señor, juró por su santidad: «Sobre vosotras vienen días en que os llevarán
con ganchos y a vuestros descendientes con anzuelos de pescador; saldréis por las
brechas una tras otra y seréis echadas del palacio, dice el Señor tu Dios.

¡Que dura advertencia para aquellos que se abusan de sus empleados! ¡Para aquellos que
no tratan con dignidad a su personal!.

Nuestra palabra de aliento para aquellos que están sufriendo algún tipo de opresión
laboral. ¡Continúe orando a Dios! ¡No trabaje como para el ojo humano, trabaje como para
el Señor.
El defenderá su causa y habrá de poner límite a aquellos que no le tratan con dignidad.
Si usted es un empresario cristiano, le alentamos a velar por la dignidad de sus
empleados, promoviendo sueldos justos y horarios razonables.

Pastores C. Graciela Médico y Juan C. D’Ambrosio

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