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¿Enfermedades Psico-Somáticas?                

18 de agosto, 2010                            
Sección: El Mero Fondo

Existen  las llamadas enfermedades psico-somáticas, sencillamente, porque el ser humano es psico-somático. El ser humano es una unidad, en principio, constituida por un cuerpo y una mente.

Con relación a esto, dando un paso más, podemos afirmar que el ser es un todo, que también incluye lo espiritual. El apóstol Pablo, al referirse al ser humano como una totalidad, expresó: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” El ser es un todo: espíritu, alma (mente, emociones, voluntad) y cuerpo. Esto implica que el sufrimiento, en cualquiera de estas áreas, sí o sí repercute en las otras.

Tanto ha avanzado este concepto, que hasta los médicos cada vez contemplan más al hombre como unidad. Y en este tiempo, el concepto de psicosomático, se ha extendido prácticamente a todas las enfermedades.

No sólo las enfermedades tradicionales, como el asma, la úlcera, la dermatitis, la artritis reumatoidea, sino todas son tratadas considerando este doble aspecto: lo psicosomático.

Actualmente se analiza cuál es el órgano afectado, en qué momento de la vida aparece la enfermedad, cuál es el estado anímico del paciente.

Muchas emociones no canalizadas correctamente encuentran  su expresión disfrazada en el cuerpo. Por ejemplo, a veces, cuando hay trastornos digestivos, y la persona tiene problema para digerir o tragar, en el lenguaje cotidiano, suele expresar: “No lo trago,” “A esta persona no la puedo digerir,” “Yo eso no me lo trago,” o “Dejame que mastique este problema.” Y con relación a la respiración, entre otras cosas, se suele decir: “Esta situación me asfixia,” “Me siento encerrado o acorralado.” A veces,  la respiración, se une  a una escasez económica, y se dice: “Estamos apretados,” “Estamos ahorcados.”

En la Biblia encontramos innumerables ejemplos de cómo lo anímico, lo físico y lo espiritual se influyen de una manera asombrosa. Por ejemplo, en el salmo 32.3-5 y 11, dice: “Mientras callé se envejecieron mis huesos… se volvió mi verdor en sequedades de verano…”

Los huesos se secan y duelen, cuando una persona en su orgullo no puede perdonar, ni puede pedir perdón a Dios. Se endurece, no se humilla, sus huesos se vuelven duros y le cuesta moverse.

En Proverbios 3.1-2 y 5-8 dice: “Hijo mío no te olvides de mi ley… tu corazón guarde mis mandamientos. Porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán… Fíate de Dios de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia opinión… Teme a Dios y apártate del mal porque será medicina a tu cuerpo y refrigerio para tus huesos.”

En este salmo, se refleja un estilo de vida de confianza en Dios y cómo repercute en la expectativa de vida de una persona y su salud integral.

También, en Proverbios 3.21-25, dice: “Hijo mío… guarda la ley y el consejo… y serán vida a tu alma… Entonces andarás por tu camino confiadamente y tu pie no tropezará. Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostarás y tu sueño será grato. No tendrás temor de pavor repentino…”

Este salmo ejemplifica otro aspecto de cómo la confianza en Dios influye en el estado anímico, el control de las emociones y combate la situación de estrés tan ligada al insomnio.

El ser humano necesita de Dios y necesita establecer una correcta relación con Él. La correcta relación con Dios puede dar ese equilibrio que se necesita para una vida más sana y con sentido.

Somos una unidad psico-somática-espiritual y cuando una de estas áreas se descompensa, afecta a la otra. Provocando, en ocasiones, enfermedades, generalmente conocidas como enfermedades psicosomáticas.

En ocasiones, debemos ir al médico o a otro tipo de profesional. Sin embargo, también contamos con el recurso de la oración. Desde una perspectiva bíblica, sabemos que contamos con el recurso espiritual, con el auxilio de Dios, para compensarnos y superar la situación de enfermedad.

Pastores C. Graciela Médico y Juan C. D’Ambrosio

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