Niños prostituidos en Costa Rica

prostitucion infantil costa ricaCon mi esposo fuimos enviados como misioneros al hermoso país de Costa Rica. Conociendo su cultura y maravillosa gente nos impactó ver el negocio de la prostitución infantil tan descaradamente en su misma capital, San José y en sus alrededores, marcadamente en las zonas de Guanacaste, Limón y Puntarenas.

Explotan sobre manera la producción de pornografía infantil, con infantes costarricenses de ambos sexos, esto ratificado por organizaciones no gubernamentales que también siguen la problemática.

Esto es abrumante no solo en Costa Rica sino en la sociedad actual de cada país. Lamentablemente al querer profundizar en el tema, nos dolía el corazón saber que gran parte del turismo, no solo es por la perfecta naturaleza que brinda este bello país y su cálida cultura, sino que es también movido a gran escala por lo que llaman “turismo sexual” lo que conlleva a la explotación de los menores.

Estando ahí y viendo tan desvergonzado delito ante lo más bello que nos da la vida que es la infancia, nos preguntamos ¿Qué hace el gobierno tico con respecto a esto? Y aun peor ¿Qué hace la iglesia referente a esto? La respuesta hasta el momento es desconocida. Cuestionábamos amigablemente a quienes íbamos conociendo y su respuesta era ignorancia ante grave infracción.

El niño en Costa Rica es precioso, nos sorprendía ver el grado de empatía moral y ética que desarrollan desde tan chiquitos. Por la misma razón no logramos comprender por qué no se lucha por salvar a esos niños sometidos a prostitución. Siendo una cultura al parecer tan afectuosa, porque no lucha por contrarrestar lo que va creciendo de manera tan espantosa y monstruosa.

Claramente debe haber quienes activan a favor de ellos, pero considero que es una responsabilidad del país y con mayor razón de quienes se proclaman así mismos como pueblo de Dios, levantarse contra los más vulnerables, a favor de aquellos inocentes que no pueden defenderse por sí mismos.

En cualquier lugar que estemos veremos injusticias que nos hacen hasta llorar, no soy de las que se resigna ante la maldad como un hecho natural que debe de acontecer y debo aceptar. Soy de aquellas que levanta su voz no solo en oración e intercesión por estos pequeños y las injusticias que veo a diario, sino que también busco la manera de impulsar en busca de soluciones y concientizar. Sé que somos muchas personas quienes compartimos de este sentir, por favor les animo a no desmayar, sino a perseverar en el amor con que Cristo nos llamó y sigamos esforzándonos, siendo luz en tanta oscuridad. En el lugar donde estás ora, intercede y si puedes hacer algo más, no dejes de hacerlo. Dios nos ha llamado a ser hacedores de su palabra, el accionar en el amor y poder de Dios es lo que traerá cambios, fe y esperanza de un porvenir mejor.

Por Natalia Wlasiuk.