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El embrión es vida HUMANA                

26 de noviembre, 2011                            
Sección: Destacados + Notas

Los nuevos gobernantes (en Argentina), y sus supuestos opositores, se tomaron muy poco tiempo para promover leyes contrarias a la vida. Si el pueblo cristiano es más del 70 % de la población, por qué insisten en tratar temas que no reflejan el pensamiento de la mayoría del pueblo argentino. ¿Cuáles son sus verdaderos intereses?¿Representan al pueblo o a sus propios intereses? ¿A quién realmente representan? ¿Quién los votó? Algunas firmas encargadas de fabricar cosméticos ya están haciendo sus cálculos, dado que el aborto provee la materia prima para sus cosméticos.

En lo personal, siempre he buscado en la Palabra de Dios respuesta para estos temas.
Frente al tema del aborto, desde una postura cristiana, la que se supone sostienen la mayoría de los legisladores, es aplicable el mandamiento que expresa “no matarás,” dado que se refiere a la vida humana.

El mayor argumento en torno al tema del aborto, que sostienen los que están de acuerdo, es a partir de una errada postura filosófica, que cuestiona si el embrión es una persona o no.

La clave, desde mi perspectiva, está en que el embrión es vida humana, es un nuevo ser (y todo lo que esto implica), es una nueva existencia.

El embrión es vida HUMANA, es un nuevo ser…

El aborto es un atentado contra la vida. Nada lo justifica, dado que deja secuelas físicas, psíquicas y espirituales.

El cuerpo de la mujer es violentado, porque es un desprendimiento antinatural. Del mismo modo, se produce un desequilibrio emocional, difícil de reparar, generalmente encubierto con racionalizaciones y actitudes negadoras.

El aborto no soluciona el problema de la sexualidad irresponsable.

La discusión no tendría que centrarse en el problema del aborto, sino en torno a las conductas irresponsables que provocan el origen de una nueva vida (de la cual no quieren hacerse cargo).

La solución no es repartir profilácticos, lo cual no garantiza una sexualidad responsable y segura. La solución no es eliminar una vida (o dos, cuando la madre no soporta física o psíquicamente la experiencia del aborto).

Descentrarse del problema central, que es la sexualidad responsable, nos conduce a la vía fácil y violenta: quitar una vida.

La discusión en torno al aborto siempre termina en discuciones filosóficas, a través de las cuales se cuestiona si el feto es o no una persona con derecho a la vida.

La concepción da origen a una nueva vida humana. La nueva vida humana que se ha generado, a partir de la unión del esperma con el óvulo, es incuestionable. La manipulación de esa vida, que contiene toda la información genética para el ser que se está formando, va en contra del ecosistema (a través del cual se regula la existencia en el planeta). En términos humanos: ¿no se estará destruyendo una vida clave, única, para ese contexto, para ese momento histórico?

Si a esto le adicionamos la perspectiva espiritual, y tomamos como referente uno de los libros sagrados más importantes para la humanidad (común a cristianos, judíos y musulmanes), coincidiremos en que se aplica el “no matarás” (Éxodo 20.13, Deuteronomio 5.17) frente a la posibilidad del aborto.

¿Pero qué hacemos frente a un caso de abuso sexual? El abuso sexual, como situaciones límites de enfermedad, son temas para ser considerados en forma particular. Y siempre, para que los temas sean tratados adecuadamente, de acuerdo a cada caso, debe mediar un juez, que garantice el cumplimiento de las leyes. Y nunca, forzar a un médico, o a un juez, a actuar en forma contraria a sus convicciones, por una cuestión de conciencia.

La legislación de un país no debe autorizar esta práctica (el aborto) en forma indiscriminada, debe penalizar todo lo que ponga en riesgo la vida (así sea embrionaria), y contemplar los casos de violaciones o de riesgo para la madre, siempre regulado por un juez. Para qué queremos jueces, si la tendencia es a no investigar, no atender cada caso en forma particular, y pretenden que un médico acate una ley (que podría estar en contra de sus convicciones). La ética en el campo de la medicina enfatiza la vida humana, en cualquiera de sus formas, incluso la embrionaria. Sólo una cuestión de excepción, debidamente mandada a investigar por un juez, podría ser considerada por un médico responsable.

Debería haber disposiciones legales que limiten la promoción del sexo irresponsable (tanto por lo prematuro, como por no considerar que es posible tener que hacerse cargo de una nueva vida). Del mismo modo, el violador debería tener penas que obliguen la encarcelación (sin fianza que los ponga en libertad), tanto mayor como reiterada sea su conducta, en unidades penitenciarias que traten en forma debida y adecuada a este tipo de delincuentes.

¿Estamos discutiendo el tema en forma adecuada? ¿No hay un problema mayor en el fondo de todo esto?

Hay mucha hipocresía (careteada) en la pugna política, que impide ir al fondo del problema.

¿Por qué no se les pide a los legisladores que se dejen de filosofar, que sean coherentes con la fe cristiana que muchos dicen profesar, y no promulguen leyes que dañan el bienestar y la convivencia social?

Además, no seamos ingenuos, el aborto es un negocio altamente redituable dentro del mundo capitalista, dado que provee la materia prima (el cuerpo destruìdo de embriones y fetos) para elaborar productos cosméticos (utilizados para rejuvenecer a aquellos que no asumen el paso de los años, y en forma solapada absorben los beneficios de la vida que han destruìdo).

También, es una forma de encubrir el abuso sexual, muy común en aquellos pervertidos que tienen mucho dinero. Y a partir de una ley que los encubra, pueden favorecer el aborto de aquellas mujeres que han abusado (que por supuesto, van a mantener en el anonimato sus nombres, dado que ellas darían el consentimiento del aborto. Y por supuesto, nadie va a preguntar por el NN que nunca nació).

El no a la muerte, el sí a la vida, debería ser nuestra exigencia a aquellos que se supone han sido elegidos para gobernar. Los cuales son representantes del pueblo, no de sus opiniones personales.

El embrión es vida humana. Contiene toda la información genética del nuevo ser, de la nueva existencia.

Ptor. Juan César D’Ambrosio
Licenciado y Master en Teología,
Consultor Psicológico
con un PostGrado en Desarrollo Personal

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