La esclavitud del legalismo incompatible con la libertad en Cristo
1 de Febrero, 2010
Sección: Notas
Analizaremos Gálatas 5
Versículo 1
Estad, pues, firmes.
Continúa sin interrupción el curso del pensamiento que se comenzó en el cap. 4: 22. Pablo exhorta a los Gálatas a que se mantengan fieles al Evangelio como él se lo presentó originalmente (cap. 1: 6-9), y que no se dejen influir en lo más mínimo por el falso evangelio de los judaizantes. Esta admonición es de suprema importancia para hoy debido a las innumerables teorías no bíblicas acerca de la justificación por la fe y la salvación (Cf. Efe. 4: 14).
Para que uno pueda estar “firme”, debe estar sobre una base sólida. Para los cristianos esta base es la verdad como se presenta en las Sagradas Escrituras. El cristiano diligente perseverará en su examen de las escrituras (2 Tim. 3: 16-17; 2JT 315), y luego se examinará así mismo para que si está “firme” en la fe (2 Cor. 13: 5). No importa cuánto pueda saber una persona acerca de las Escrituras y de su interpretación, debe continuar siempre buscando nuevas verdades. El propósito de Dios es que el cristiano continuamente crezca “en la gracia y el conocimiento” de Cristo (2 Ped. 3: 18), comprendiendo que “la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” (Prov. 4: 18).
No estéis otra vez sujetos.
“No seáis entrampados” ‘ Los Gálatas habían salido de la esclavitud a los ídolos cuando recibieron el Evangelio de Pablo; pero aceptar los principios del judaísmo sería volver a un estado similar de servidumbre (Cf.. 4: 3, 9). Significaba virtualmente renunciar por completo a Cristo. Negar o abandonar la verdad es hacerse vulnerable al error y al pecado. Es pecado no hacer lo que sabemos que es correcto
Versiculo 2
Si os circuncidáis.
De nada os aprovechará
Las promesas de Dios pertenecen sólo a los que las aceptan por fe, no a los que se proponen ganarlas por sus propios méritos. Las obras de justicia del hombre no tienen valor en el banco del cielo (ver Isa. 64: 6). La justificación por las obras es diametralmente opuesta a la justificación por la fe. Lo que se ha ganado no puede recibirse como si fuera un regalo (Rom. 4: 4-5; 11: 6). Pablo procura con mucha insistencia que se reconozca este hecho. Las “obras de la ley” son completamente inútiles como medio de salvación (ver Gál. 3: 19).
Versículo 3
Está obligado.
Pero la ley no admite que se haga una selección: o todo o nada. El que aceptaba la circuncisión, de esa manera expresaba su creencia en todo el sistema y concordaba en someterse a todas sus exigencias; pero al mismo tiempo expresaba desconfianza en la eficacia de la expiación hecha para él por Jesucristo. A los Gálatas les iba a resultar imposible ser fieles al Judaísmo y al cristianismo al mismo tiempo (ver Mat. 6: 24).Pablo no tenía el propósito de enseñar que es pecado que alguno se circuncidara. Había consentido en que Timoteo fuera circundado, aunque en circunstancias muy diferentes. Timoteo era medio judío, y Pablo permitió que fuera circuncidado como una concesión ante los prejuicios de los judíos entre quienes tenía que trabajar (ver Hech. 16: 1- 3). En lo que concernía a Pablo y a Timoteo, ese acto fue sólo una conveniencia. Lo que Pablo continuamente negaba y combatía era la insistencia de los judaizantes en la necesidad de la circuncisión como un medio para la salvación y como un requisito en las iglesias cristianas.
Versículo 4
De Cristo os desligasteis.
O “rompisteis relaciones con Cristo”. “Rompisteis con Cristo” . La relación del pacto exige fe absoluta de parte del creyente (ver com. vers. 1). El que mezcla las obras para la justificación con su fe, viola su parte en el convenio, y de ese modo Cristo queda liberado de toda obligación con él. Las “obras” realizadas para lograr salvación son una negación de la fe. Con su proceder estaban negando precisamente lo que Cristo había hecho por ellos y se habían despejado de los méritos del Salvador. No hay duda de que si podían ganar la salvación, ¿para qué necesitaban a Cristo? La obra en favor de ellos se había vuelto superflua, pues habían hallado el modo de arreglar sus cuentas con Dios por sí mismos. Si podían encontrar la justificación fuera de Cristo, entonces no lo necesitaban. Pero Jesús había declarado que nadie podía ir al Padre sino mediante él (Juan 14: 6; Cf. Hech. 4: 12). El énfasis de Jesús en la verdad de que él es “el camino”, es tan prominente en sus enseñanzas, que en años posteriores sus seguidores se llamaron a sí mismos la gente del “Camino” (ver Hech. 9: 2; 22: 4)
De la gracia habéis caído
Pablo niega aquí específica y enfáticamente otra enseñanza popular que carece de base bíblica, y que comúnmente se expresa con estas palabras: “Una vez salvado, salvo para siempre”
Esta teoría -la de los llamados decretos divinos-ignora en realidad las claras afirmaciones de las Escrituras de que la voluntad humana es el factor decisivo en la salvación de cada uno. Ver pasajes de las Escrituras como Isa. 55: 1; Eze. 18: 21-30: 33: 12-13; Luc. 5: 32; Juan 6: 37; Cf. Juan 7: 37; 12: 32; Rom. 10: 13; 11: 20-23; 1 Cor. 9: 27; Apoc. 22: 17. La doctrina de que Dios predestina a unos para la salvación y a otros para la destrucción, desconociendo así la elección individual en este asunto, es evidentemente incompatible con estas afirmaciones de las Sagradas Escrituras. Por lo tanto, la enseñanza de que una persona no puede caer de la gracia porque “una vez salvada, salva para siempre” es sencillamente una invención humana.
Versículo 5
Aguardamos
Gr. apekdéjomai, “esperar pacientemente”. En otros seis casos donde aparece esta palabra (Rom. 8: 19, 23, 25; 1 Cor. 1: 7; Fil. 3: 20; Heb. 9: 28) se la usa para referirse a la espera de la venida de Jesús y la resurrección
La esperanza de la justificación
Es decir, la esperanza hecha posible por la justificación Pablo no insinúa que los que han recibido el Espíritu deben esperar la justificación. Aguardan “la esperanza” impartida por la justificación, la esperanza de que se complete el plan de salvación con el regreso de Jesús y la resurrección de los muertos (Rom. 8: 23; Tito 2:13). Pablo habla finalmente de la justificación como de una obra ya completa en la vida del cristiano (Rom. 5: 1)
Versículo 7
Estorbó.
Gr. anakópto, “impedir”, “frenar”, como a un navío en su viaje. En la terminología militar significa, por ejemplo, romper un camino o destruir un puente, o poner un obstáculo en el camino del enemigo para detener su avance. Es obvio que había quienes perturbaban a los Gálatas (cap. 1: 7) y los fascinaban (Cf. cap. 3: 1); eran, por supuesto, los judaizantes
Versículo 10
Sentencia.
Gr. kríma, “sentencia”, juicio”, “pena”. “Castigo” “condenación”. Los que perturbaban las iglesias de Galacia tendrían que responder ante Dios por su reprensible conducta y aceptar el castigo que seguramente el Señor les impondría (ver Hech. 17: 31; Rom. 14: 10; 2 Cor. 5: 10). Pablo cree en el triunfo de la verdad y la justicia, y que nada puede impedir la marcha triunfal del Evangelio (ver 2 Cor. 13: 8; Fil. 1: 12).
Se ha quitado.
La “circuncisión” es incompatible con la “cruz”. Si Pablo predicaba la “circuncisión” era indudablemente porque ya no predicaba la “cruz”. Ambas se excluyen entre sí: o la una o la otra.
Tropiezo.
Gr. skándalon, el palo que, a manera de gatillo o disparador, hace que funcione una trampa. Un skándalon podía ser metafóricamente cualquier movimiento que, como una zancadilla, hiciera tropezar a una persona. Para los judíos la cruz era un skándalon, un “tropezadero” (1 Cor. 1:23). Pensaban así porque esperaban que el Mesías vendría como un gran caudillo político y militar para liberarlos de la tiranía de los Romanos. Cuando Jesús se sometió a las crueldades que le infligieron, los judíos llegaron a la conclusión de que no podía ser el Mesías prometido. Interpretaron su humildad como debilidad. Si hubieran aceptado la profecía de Isa. 53 no habrían cometido ese error. En su mente y corazón no había lugar para un Mesías sufriente.
Versículo 12
Mutilasen. Gr. apokópto, “cortar”, “trozar “separar”, como en el caso de Hech. 27:32; “amputar”, “mutilarse”, como en Mar. 9:43; Juan 18:10; “castrarse”, “convertirse en eunuco”, como aquí y en Deut. 23: 1, en la LXX, y por lo general en los papiros. La palabra nunca se usa en sentido figurado, como cortar (separar) a una persona de la feligresía de la iglesia, o quitarle la vida.
La ciudad de Pesino, en la Galacia central, era la sede del culto de Cibeles, la diosa madre de la naturaleza de la antigua Anatolia. Los hombres que consagraban su vida al culto y servicio de Cibeles tenían la costumbre de convertirse en eunucos. Pablo sugiere que los judaizantes que abogaban por la circuncisión podían también castrarse. Si se podía lograr una cierta medida de virtud mediante la circuncisión, podría lograrse aún más castrándose. Debido a la deliberada tergiversación de las enseñanzas de Pablo por parte de los judaizantes, éstos demostraban que no eran mejores que los paganos.
Este es el clímax del tema de Pablo contra los judaizantes y su última referencia a ellos en el libro de Gálatas. judaizar equivalía a convertirse al paganismo, y la circuncisión tenía tanto valor como medio de salvación como la costumbre pagana de castrarse. La circuncisión como rito religioso para los cristianos estaba tan desprovista de significado como la mutilación del cuerpo.
La libertad cristiana no es una excusa para el libertinaje
Versículo 13
A libertad fuisteis llamados.
Es decir, la “libertad” de la salvación por la fe en Cristo, en contraste con la fingida salvación por las obras de la ley. Acerca de la relación entre la “libertad” del Evangelio y la ley de Dios, ver com. vers. 6. Comparar con las enseñanzas de nuestro Señor en cuanto al tema de la libertad cristiana (Juan 8:31-36).
La libertad no debe confundirse con libertinaje. El verdadero amor a Dios induce a tratar de comprender y hacer la voluntad de Dios. El amor y la gracia de Dios no eximen a una persona de la lealtad y la obediencia al Señor. La “libertad” de que Pablo habla es la liberación de la “esclavitud” del sistema ceremonial. En cuanto a la relación de la libertad cristiana con la ley divina, ver com. Rom. 3:31; Cf. Gál. 3:19, 24). Una persona no puede experimentar un gozo mayor que el que se deriva de una inteligente cooperación de todo corazón con el propósito divino que dio existencia a tal persona.
Silvia Florinda



