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Las enseñanzas de los salmos

12 de abril, 2010                                
Sección: Devocionales

Salmo 3

!Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios!
Muchos son los que se levantan contra mí.
Muchos son los que dicen de mí:
No hay para él salvación en Dios. Selah
Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí;
Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
Con mi voz clamé a Jehová,
Y él me respondió desde su monte santo. Selah
Yo me acosté y dormí,
Y desperté, porque Jehová me sustentaba.
No temeré a diez millares de gente,
Que pusieren sitio contra mí.
Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío;
Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla;
Los dientes de los perversos quebrantaste.
La salvación es de Jehová;
Sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah

Salmo 4


Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia.
Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar;
Ten misericordia de mí, y oye mi oración.
Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia,
Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? Selah
Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí;
Jehová oirá cuando yo a él clamare.
Temblad, y no pequéis;(A)
Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. Selah
Ofreced sacrificios de justicia,
Y confiad en Jehová.
Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien?
Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.
Tú diste alegría a mi corazón
Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.
En paz me acostaré, y asimismo dormiré;
Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.

Los salmos son cantos, plegarias que se elevan a Dios en forma personal o comunitaria. Reflejan sueños, esperanzas, sufrimientos, luchas, fracasos y victorias de los hijos de Dios, pero también proclaman la fidelidad de Dios, quien como padre y creador mantiene sus promesas.
A David se le atribuyen aproximadamente 73 salmos, donde él atraviesa por todos los estados emocionales, pero siempre afirma en su confianza de que Dios será su socorro.
La historia de David se puede ubicar alrededor del año 1000 A.C. Fue un gran político y un excepcional militar, pero por sobre todas las cosas, sigue siendo un ejemplo de devoción, fe, compromiso con Dios, disposición a arrepentirse del pecado y aceptar la corrección del Señor.
El salmo 3 y el salmo 4 dicen “Oración matutina y vespertina de confianza en Dios” y nos ubica en la situación que estaba pasando David, cuando huía de delante de su hijo Absalón.
Había soportado la envidia de Saúl, que provocó persecuciones y grandes luchas, guerras, y conflictos familiares tan tremendos a tal punto de que en ese tiempo, su peor enemigo era su hijo, que si bien le había causado un gran dolor porque haciendo justicia por su propia mano mata a su hermano Amnón, no dejaba de ser su hijo al que también amaba y le cruzaban todos los sentimientos, pero no dejaba de pesar más que era su hijo y eso lo debilitaba.
Pero David ya había pasado muchas situaciones y había experimentado un Dios defensor personal y del pueblo.
David no se preguntaba ¿y ahora quién podrá ayudarme?, ni tampoco, ¿en quién puedo confiar? David cuanto más sufría, más buscaba de Dios, y notemos que el salmo 3 es “Oración de confianza matutina”, y salmo 4 “Oración de confianza vespertina”.
Hay un dicho de Churchill que dice: “La única forma posible de que perduren valores tales como la confianza, es a través de un estrecho contacto”.
Uno confía en alguien que es regular y predecible, y David buscaba a Jehová porque regularmente siempre lo defendió y para David Dios era predecible porque sabía que siempre que había estado en angustia, Él lo había levantado y lo había ensanchado.
Imaginen la postura del angustiado y la postura del ensanchado; levanta su cabeza, lo alienta, lo alegra, lo afirma.
David también se examina, se reconoce fiel a Dios, su alegría viene de Dios, se afirma en las promesas de Dios y sabe que su padre celestial por amor a Él escuchará todas sus súplicas.
Finaliza el salmo con la mayor prueba de confianza. Se acostará y dormirá porque Jehová lo hará confiar.
¡¡¡Dormir y poder descansar es una gran bendición!!!

Apliquemos las enseñanzas que nos deja David a través de estos salmos:
1- Conozcamos a Dios a través de su palabra, a través de los testimonios, recordando constantemente lo que Dios hizo y hace por nosotros.
2- Si lo conocemos confiamos, el ave canta aunque la rama cruja, porque conoce lo que son sus alas. El Señor son nuestras alas, afirmemos nuestra confianza.
3- Gozemos de acostarnos y dormirnos en paz, Él es nuestro escudo y nuestra fortaleza.


MaFer

El amor de Dios nunca falla

16 de marzo, 2010                                
Sección: Devocionales

Cuando David escribió las palabras del Salmo 13, él preguntó, “¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? ¿Hasta cuándo tendré conflictos en mi alma, con angustias en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?”

Parecería como que David pensaba que Dios lo había abandonado completamente  a  que sufriese  y a que despertase cada mañana con una nube negra sobre su vida. Por un tiempo, David habló con desesperación: “Dios, ¿continuará este sentimiento de aislamiento para siempre? ¿Cuándo serán contestadas mis oraciones?”

Amados, cuando los problemas nos asaltan y aunque sabemos que amamos al Señor – cuando  parece que no hay esperanza – nos hundimos bajo la presión. Ahora mismo, algunas personas que leen estas palabras están hundidas bajo la terrible presión de una situación que parece imposible de resolver.  Están al borde de una desesperación total, deseando que una calma venga aunque fuera sólo para darle un pequeño descanso de sus problemas

David pregunta, “¿Hasta cuándo tendré conflictos en mi alma…?” Aquí él habla de elaborar un plan tras el otro, tratando planear maneras de salir de sus problemas – pero todos los planes, todos los preparativos fallaron. Ahora él ya no tiene más soluciones, no le quedan ideas. Él había llegado al final de todo.

¿Cómo se levantó David de este pozo de desesperación? “Mas yo en tu misericordia he confiado… Cantaré…”

Permítame compartir con usted varias razones para continuar confiando mientras atraviesa las pruebas por la que está pasando:  No importa cuán furiosa sea la tormenta, nuestro precioso Señor continuará alimentando a las aves del cielo, vistiendo a los lirios del campo y proveyendo de todas sus necesidades diarias  a un océano lleno de peces. “Vuestro Padre celestial las alimenta…” Ningún ave cae al suelo sin que el ojo de vuestro Padre esté sobre ella.

¿Qué clase de Padre alimentaría a todas las criaturas de la tierra pero descuidaría a sus hijos? Jesús nos exhortó a “no angustiarnos” sobre las necesidades y los problemas diarios, “porque El cuida de vosotros.”

Verdaderamente el Señor lo ama a usted, y no pondrá un oído sordo a su clamor. Agárrese de él, continúe hacia adelante, espere pacientemente. Él nunca le fallará.

Por David Wilkerson

Clamor que produce salvación II

31 de diciembre, 2009                                
Sección: Devocionales


“Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos” Salmo 18:3

El salmista se vuelve de su propia preocupación y, en medio de su determinación de invocar el nombre de Yahvé, declara que solo Él es digno de ser alabado. David conocía muy bien lo que significaba la alabanza, y en este salmo la usa en respuesta a las situaciones de maldad que lo estaban confrontando. Él era consciente de que toda turbación desaparecería ante la exaltación sincera a su Dios.

David estuvo determinado a orar tanto como a alabar. Fueron actos de su voluntad, no meras palabras. Hubo clamor y reconocimiento. Con estos dos elementos, el salmista supo centrar la atención sobre Dios, digno merecedor de ser glorificado. Quizás las circunstancias externas no cambiaron y David siguió siendo un fugitivo por un tiempo más, pero lo que marcó la diferencia en su corazón fue saber que con su alabanza, la poderosa presencia de Dios establecía un trono desde donde ejercía dominio y control. Rey y Señor siempre, Dios conoce el corazón de los hombres. Delante de su presencia no hay engaños. Él reconoce las acciones de los malvados, ninguno de ellos quedará sin su paga. Tarde o temprano, la mano suya se extiende en salvación de su ungido.

David supo humillarse y despojarse de toda aspiración de gloria y poder personal. Se adelantó a los adoradores de Apocalipsis 4:11: “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder”. Fue sumiso en todo hacia aquel que estaba en el trono. Es evidente que no podemos adorar a menos que haya una total entrega de nuestro corazón, como la tuvo David.

Querido lector, la alabanza es un remedio infalible para combatir las preocupaciones , los temores y las presiones de la vida cotidiana. Busca adorarle para establecer una relación cada vez más fuerte con Él. Recuerda que la alabanza traerá su dominio a todas las áreas de tu vida.

ORACIÓN: Que toda perturbación en mi vida desaparezca en el poder de tu alabanza.

Nora Broda de Schneir,  Pastora, Iglesia Bautista de San Isidro.
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Clamor que produce salvación I

20 de diciembre, 2009                                
Sección: Devocionales

“Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos” salmo 18:3

David está siendo perseguido. Su vida está en peligro. el miedo se ha apoderado de él. En ese momento de máxima tensión, determina invocar a Yahvé. Esta palabra se traduce como “llamar por nombre”, pero se puede usar en variedad de aplicaciones: gritar, clamar, nombrar, pregonar, proclamar, publicar, entre otras. Todos estos términos refuerzan la idea de no quedarse callado frente a las vicisitudes de la vida. El camino que escoge el salmista es este: el clamor, el grito, el llamar por su nombre al Dios de pactos para que Él intervenga en su situación. Pero David no se queda allí. Lleno de esperanza, alabanza y entusiasmo proclama que, al hacer esto, será salvo de sus enemigos. Dios actuaría en su favor.

La Biblia en paráfrasis traduce este texto así: “Basta que clame a Él, para ser librado de todos mis enemigos.” Y la Versión Popular dice: “Cuando te llamo, me salvas de mis enemigos”. Esto manifiesta que frente a cualquier situación de presión que se viva, hay que remitírsela a Dios inmediatamente en oración y clamor. Y en este grito desde el corazón, Él oirá y ayudará haciendo alejar a los enemigos. ¡Alabado sea el Señor!

Querido lector, ¿qué haces cuando te encuentras en circunstancias difíciles? ¿Callas o clamas? Tu propia realidad, ¿te hace gritar, como David, clamando al cielo? Dios está esperando que invoques su nombre para librarte de todos tus adversarios.

ORACIÓN: Escucha, Señor, mi clamor y acepta mi oración. Hazme confiar en que tú me responderás viniendo en mi auxilio.

Nora Broda de Schneir,  Pastora, Iglesia Bautista de San Isidro.
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Protector y libertador divino

4 de diciembre, 2009                                
Sección: Devocionales

“Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en Él confiaré; mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.” Salmo 18:2

Después de una frase inicial de amor entrañable, el salmista comienza a detallar una sucesión acumulativa de títulos divinos. Yahvé es para David, además de fuerza, libertador, protector y salvador fuerte. Esta última expresión es literalmente “cuerno de mi salvación”. No se trata de los cuernos del altar que ofrecían asilo jurídico al que se acogía a ellos (ver 1 Reyes 1:50), sino de una metáfora usada en la literatura de Oriente Antiguo, donde el “cuerno” representa la máxima defensa potente en la lucha más brava.

David, en el salmo 27:1, expresa este concepto de la supremacía salvadora de Yahvé: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?” ¡Qué confianza comunican estas palabras! El salmista confía en la protección y la liberación divina. Yahvé era un Dios que no solo lo guiaba sino que también lo defendía. Esta relación íntima entre David y Yahvé se hace evidente en las veces que repite la palabra mío, mía y mi. Tiene la certeza de que Dios se ha vinculado con él de manera personal, para defenderlo. Y así, aunque llovieran flechas de todo los flancos, aunque hubiera violencia e injusticia, él encuentra refugio en su Señor, en el único que permanece cuando todo parece venirse abajo.

Estimado lector, ¿te sientes seguro en Dios? ¿Ves su mano defendiéndote en las luchas más intensas que atraviesas? ¿estás confiando plenamente en Él, sintiéndolo como personal posesión tuya? ¿Es Él tu Salvador? A pesar de los peligros que te puedan acechar, ¿ te sientes seguro en aquel que es más poderoso que cualquiera de tus enemigos? ¿Dejas que Dios se haga cargo de tus temores más profundos?

ORACIÓN: Señor, ayúdame a recurrir a tí en tiempos difíciles. Dame una confianza plena en tu obra de protección y liberación hacia mi vida. Te entrego todos mis temores ya que tú eres el único que puede salvarme.

Nora Broda de Schneir,  Pastora, Iglesia Bautista de San Isidro.
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El amor a Dios como prioridad

25 de noviembre, 2009                                
Sección: Devocionales

“Te amo, oh Jehová, fortaleza mía” Salmo 18:1

En este versículo está comprendido el móvil de la vida de David, el amor a Dios. Este fue el motor impulsor de su multifacética tarea: líder, guerrero, compositor y rey. Se destacó por ser una persona brillante,  “un hombre”, como dice la Palabra, “conforme al corazón de Dios”. Quizás el secreto consistió en que se ocupó de que sea prioritario en su vida buscar a Yahvé. Sabía que si era hallado fiel en esto, todo lo demás vendría por añadidura. La pasión por su Rey y la comunicación espiritual íntima con Él era lo que consumía su corazón. Su gran anhelo era el de adorar genuinamente a Dios. Y así se preocupaba de buscarlo y adorarlo cada día de su vida.

Es interesante la traducción de la Nueva Versión Internacional: “¡Cuánto te amo, Señor, fuerza mía!”. La palabra que, en hebreo, David usa para te amo es poco común. Los términos más afines al castellano serían mimaracariciar. Y un derivado de esta interpretación representa a una madre embarazada que pasa sus manos suavemente por su vientre portador de vida. ¿Podemos imaginar a David proyectándose hacia Dios en una adoración suave y mimosa? ¿Podemos percibir, en el Espíritu, esa caricia entregada al creador de vida por excelencia? Y ¡qué contraste pasar de la delicadeza a la fuerza! es que en ese tiempo emocional tan intenso, David encontraba en Dios la fuente de su fortaleza. Y todo ese matiz apasionado se transformaba en lo que lo impulsaba a seguir adelante con vigor, más allá de toda circunstancia adversa.

Querido lector, ¿has medido el nivel del amor a Dios en tu corazón? ¿Has hallado que ya estaba en señal de alarma por descuido de la comunión y la genuina alabanza a tu Señor? Si anhelas y buscas estos componentes primordiales, todo lo demás se ubicará en el sitio correspondiente.

ORACIÓN: Gracias, Señor, porque tu amor me da nuevas fuerzas. Que pueda brindarte una “caricia” en adoración cada día.

Nora Broda de Schneir, Pastora, Iglesia Bautista de San Isidro.

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Gracias Señor por tu intervención

14 de noviembre, 2009                                
Sección: Devocionales

Gratitud por la poderosa y siempre oportuna intervención divina.

“Grandes triunfos da a su rey, y hace misericordia a su ungido, a David y a su descendencia, para siempre” Salmo 18:50

Del salmo 18  extraemos enseñanzas que se pueden ir aplicando a la vida de comunión diaria con Dios.

David dedicó al Señor la letra de este cántico el día que lo libró de Saúl y de sus múltiples enemigos. Esta exuberante acción de gracias, matizada con figuras guerreras, se puede encontrar también, con algunas diferencias de detalle, en 2 Samuel capítulo 22.

Comenzaremos esta reflexión utilizando el último texto del salmo, ya que resume lo que el rey experimentó en medio de muchas situaciones críticas. El guerrero mira hacia atrás, recuerda los peligros pasado y trae a la luz los poderosos hechos divinos en su favor. Luego hace esta declaración enmarcándolo a Dios como el victorioso Salvador que le ha otorgado grandes triunfos. Yahvé ha obrado en misericordia hacia su vida y sólo Él es digno de ser reconocido y alabado.

David vio a Dios obrando en cada detalle de su vida, aun en los lados oscuros de sus propias batallas. Y fue allí, en su debilidad, donde sobresalió la cobertura de la compasión divina. Y no pudo menos que componer este cántico de triunfo, en donde puso en alto el nombre de Yahvé. Sólo Él debía ser enaltecido.

Estimado lector, situaciones adversas e incontrolables pueden estar presentándose delante de ti como “múltiples enemigos”. Cuando esto amenaza tu vida, debes refugiarte en Dios y confiar en que Él, una vez más, va a actuar poderosamente en tu favor. En vez de lamentarte, eleva un canto de victoria. Centra tu atención en tu Libertador, porque de Él viene tu ayuda.

ORACIÓN: Enséñame a saber exaltarte por encima de toda preocupación, aflicción, violencia, vergüenza o agravio. Trae a mi memoria tus poderosos hechos a favor mío, y que esto me inspire una nueva confianza para enfrentar las circunstancias adversas que hoy atravieso.

Nora Broda de Schneir, Pastora, Iglesia Bautista de San Isidro.

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