Andar en el Espíritu (segunda parte)
Hoy continuaremos con el análisis de Gálatas 5 para aprender que el legalismo nos esclaviza frente a la gracia de Cristo que nos liberta.
Versículo 14
La ley.
En el griego de este pasaje se halla el artículo definido “la” (ver Rom. 2:12). Pablo se refiere a la Torah, es decir a toda la voluntad revelada de Dios para el hombre, pero especialmente a la ley moral, como lo implica el contexto.
Amarás a tu prójimo
Este es el tema del pasaje (cap. 5: 13 a 6: 15). Los últimos seis Mandamientos del Decálogo se ocupan del amor al prójimo (ver com. Mat. 22: 39-40); los seis rigen las relaciones del hombre con el hombre, así como los primeros cuatro rigen las relaciones del hombre para con Dios. El hecho de que Pablo no mencione aquí los cuatro primeros Mandamientos no implica que en ninguna manera hayan perdido su valor para el cristiano. El tema de la epístola hasta aquí ha sido las correctas relaciones entre el cristiano y Dios. Pero para que los Gálatas no erraran pensando que la religión consiste únicamente en una correcta relación con Dios, Pablo les hizo notar que también consistía en las correctas relaciones con los prójimos. La cita es de Lev. 19: 18.
Versículo 16
Andad en el Espíritu.
Literalmente “andad en Espíritu”, es decir, en armonía con ideales espirituales. Pablo usa esta expresión repetidas veces en sus epístolas. El Espíritu Santo es el instrumento establecido por Dios para conducir a los hombres a la vida eterna.
Deseos.
Gr. epithumía, “pasión”, “concupiscencia” “apetencias” (BJ). . En cuanto a la expresión “deseos de la carne”, ver com. Rom. 13:14. Satisfacer “los deseos de la carne” es aceptar el predominio de las pasiones, sentimientos y deseos carnales; la antítesis de caminar reír el Espíritu”. El comportamiento del Espíritu conduce a la vida, pero el de la carne lleva a la muerte (ver Rom. 8:6-8). La palabra “carne” significa la naturaleza humana corrupta.
Versículo 17
Contra el Espíritu.
Prosigue la contienda aparentemente interminable: la lucha entre la inclinación de hacer lo correcto y la inclinación a hacer lo malo. Cuando Pablo analizó este conflicto en su propia vida pasada, vio que la victoria sólo era posible por medio de Jesucristo (Rom. 7:24 a 8:2).
Lo que quisiereis.
La enseñanza de Pablo acerca de la debilidad de la carne no concuerda con la creencia de que en el ser humano hay una fuerza latente, por medio de la cual puede vencer sus malas tendencias.
Duros conflictos en la vida cristiana
No todo es suave en la vida del cristiano. Se le presentan duros conflictos; lo asaltan severas tentaciones. “El deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne”. Mientras más cerca lleguemos al fin de la historia de esta tierra, más engañosos e insidiosos serán los ataques del enemigo. Sus ataques se harán más violentos y más frecuentes. Los que se oponen a la luz y la verdad, se volverán más endurecidos y apáticos, y más mordaces contra los que aman a Dios y guardan sus mandamientos (MS 33, 911).
Versículo 18
No estáis bajo la ley.
Pablo advierte a los Gálatas que el Espíritu Santo nunca conduce a los hombres a buscar la salvación mediante el cumplimiento de los preceptos del sistema ritual judío, o mediante cualquier sistema de justificación propia. Los que se someten a una religión legalista siempre están en guerra con el Espíritu Santo.
Versículo 19
Adulterio.
La evidencia textual (Cf. p. 10) establece la omisión de esta palabra. “Fornicación”, es decir, inmoralidad en general, por supuesto incluiría “adulterio”.
Fornicación.
O “inmoralidad”
Inmundicia.
O “impureza”. Ver 2 Cor. 12: 21.
Lascivia.
O “concupiscencia desenfrenada” “Libertinaje”
Versículo 20
Hechicería.
Gr. farmakéia, literalmente, “veneno”, “poción mágica”, “administración de drogas”, y por lo tanto, “brujería”, la pretendida capacidad de producir embelesas mágicos. Pablo se enfrentó a la brujería en Efeso. La brujería antigua y el espiritismo moderno tienen mucho en común. Juan incluye la hechicería entre los pecados de los que finalmente quedarán excluidos de la presencia de Dios (Apoc. 21: 8; Cf. cap. 9: 21; 18: 23).
Herejías.
Gr. háiresis , aquí con el significado de “disensiones” (BJ); “sectas” (BC). Compárese con la situación en la iglesia de Corinto (1 Cor. l: 12-13). El verdadero espíritu cristiano es siempre de unidad.
Versículo 22
Fruto del Espíritu.
Lo que naturalmente se produce en la vida cuando está dirigida por el Espíritu (Cf. vers. 18). Los resultados de este predominio son un contraste con las obras de la carne (vers. 19-21). El fruto del Espíritu no es un producto espontáneo de la naturaleza humana, sino de un poder completamente diferente al del hombre.
Es digno de tener en cuenta que “fruto” está en singular y “obras” (vers. 19) está en plural. No hay sino un solo “fruto del Espíritu”, y ese único fruto incluye todas las gracias cristianas enumeradas en los vers. 22-23. En otras palabras, todas esas gracias o virtudes deben estar presentes en la vida del cristiano, y no se puede decir que él da el “fruto del Espíritu” si falta una de ellas. Pero hay muchas maneras en que puede manifestarse el mal, y sólo es necesario que se presente en la vida uno de los malos rasgos de la lista de los vers. 19-21 para que la persona sea clasificada con los que practican las “obras de la carne”. Se necesitan todas las virtudes cristianas para que una persona sea un verdadero seguidor de Cristo; pero basta sólo una de las “obras de la carne” para que el que la practica sea un seguidor del maligno.
Benignidad.
O “afabilidad” (BJ, NC). Gr. jr’stót’s. Una persona afable es de temperamento suave, tranquilo y apacible. Un cristiano nunca debe ser áspero ni hosco, sino siempre alegre, considerado y cortés.
Bondad.
Es decir, rectitud en el corazón y en la vida, en los motivos y en la conducta. Ver Mat. 7: 12; 12: 33; l 9: 17; Juan 7: 12.
Fe
Gr. pístis, que significa tanto “fe” como “fidelidad” (BJ). La “fe” es una actitud de confianza en otras personas o en verdades respecto a las cuales la evidencia objetiva es incompleta, entre tanto que la “fidelidad” es una cualidad de la conducta que permite que otros tengan confianza en nosotros. La fe es una actitud mental; la fidelidad es una norma de conducta
La morada interior del Espíritu
La influencia del Espíritu Santo es la vida de Cristo en el alma. No vemos a Cristo ni le hablamos, pero su Espíritu Santo 1112 está tan cerca de nosotros en un lugar como en otro. Obra en cada uno que recibe a Cristo y mediante él. Los que conocen la morada interior de Espíritu revelan los frutos del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe (MS 41, 1897).
Versículo 23
Templanza.
Mejor “dominio propio”. Implica mucho más que abstenerse de bebidas embriagantes. Significa moderación en todas las cosas y un dominio completo de cada pasión y apetito, quedando excluidos los excesos de toda especie. Es posible ser intemperante aun en el trabajo para el Señor al descuidar las leyes de la salud. En cuanto al ideal cristiano de perfección, ver 1 Cor. 10: 31; Cf. com. Mat. 5:48. Aunque en algunos MSS se añade “pureza” a la lista de virtudes, la evidencia textual (Cf. p. 10) establece su omisión.
Versículo 24
Crucificado la carne.
Es decir, han renunciado completa e irrevocablemente a cada tendencia natural que no está en armonía con la voluntad de Dios. En cuanto a “con Cristo estoy juntamente crucificado”, ver Gál. 2: 20.
La Lucha del Creyente
La lucha del cristiano contra las tendencias naturales desordenadas, los apetitos y las pasiones consta de dos etapas. La primera es una decisión bien meditada, firme, estable e irrevocable de rendir el corazón y la voluntad a Cristo para que él elimine cada mala tendencia de la vida. Esta decisión debe ser reafirmada cada día, y durante el día con tanta frecuencia como surjan las tentaciones o cada vez que se advierta que no se ha alcanzado la meta de la perfección. Sólo así puede el cristiano llevar a cabo la orden de presentar su cuerpo a Dios “en sacrificio vivo, santo, agradable” Rom. 12: 1
Silvia Florinda






