Relación Música y Profecía
La adoración profética es escudriñar qué hay en el corazón de Dios para unirnos a Él, es expresar su corazón a través de nosotros, es responder al fluir de la revelación inspirada desde el cielo.
Adoración es tener “koinonia” con Él, esto quiere decir: “tener en común”(koinos), compañerismo, comunión.
Esa comunión nos da la oportunidad de hablarle a Él; así también como Él puede respondernos a través de una palabra profética.
Nuestra alabanza es externar nuestro corazón hacia Dios; y la profecía es Dios expresando su corazón.
¿Qué relación existe entre la música y la profecía?
Siendo, pues, David ya viejo y lleno de días hizo a su hijo Salomón rey sobre Israel. Y juntando a todos los principales de Israel y a los sacerdotes y levitas fueron contados los levitas de treinta años arriba; y fue el número de ellos por sus cabezas, contados uno por uno, treinta y ocho mil.
1 Crónicas 25:1-3
Los músicos escogidos por David para ministrar la adoración fueron levitas. La palabra “levita” viene de una palabra hebrea que significa “unirse”, se refería originariamente a un grupo de personas apartadas y cercanas a Dios. Otras sugerencias reflejan las funciones concretas ejercidas en el culto público por aquellos a quienes se denominaba levitas, por ejemplo, “llevar”, “soportar”, o “acampar”, “congregarse en los alrededores” del lugar santo o del santuario religioso. Los levitas hablaban, cantaban y mientras tocaban a través de sus instrumentos profetizaban. (La música y el tañedor respondían a las expresiones del corazón de Dios dadas a su pueblo).
Después de ésto llegarás al collado de Dios donde está la guarnición de los filisteos; y cuando entres allá en la ciudad encontrarás una compañía de profetas que descienden del lugar alto y delante de ellos salterio, pandero, flauta y arpa, y ellos profetizando.
1 Samuel 10:5-6
Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder y profetizarás con ellos..
El rey Saúl reunió una compañía de profetas que tocaban los instrumentos y profetizaban. Probablemente uno de los profetas espontáneamente empezaba a tocar la flauta mientras caminaba y en consecuencia los otros empezaban a profetizar. Cuando hablamos o cantamos proféticamente el Espíritu de Jehová viene sobre nosotros con poder.
Mas ahora traedme un tañedor. Y mientras el tañedor tocaba, la mano de Jehová vino sobre Eliseo.
2 Reyes 3:15
Un espíritu o alma perturbada no es una buena tierra para la profecía es por eso que Eliseo mandó traer un tañedor para calmar su espíritu.
Cuando nuestra alma está quieta es cuando empezamos a responder a través del Espíritu de Dios y nuestros dones son desatados, la música desata el fluir profético, ésta prepara nuestros corazones para ser más receptivos al Espíritu de Dios. “La música interpretada por tañedores suaviza nuestros corazones hacia Dios.”
Por Profeta Gustavo Coronado para Boomker.com
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